12 abr. 2016

Cuando me da la vena

A veces me dan venas. Sí de esas que de repente te viene lo que parece una idea feliz y decides echar por tierra todo lo que estas haciendo hasta ahora para ponerte con ello. El momento tiene que ser ese preciso. Las venas no se puede posponer porque por muy asombrosas y espectaculares que parezcan, si se posponen corren el riesgo de desaparecer para siempre como les pasa a las hadas. Pierden ese atractivo que tiene cuando aparecen y se evaporan. Creedme que he probado a controlarlas y pasa.


Mi vida está llena de venas, de decisiones impulsivas y viscerales que hacen que me levante del asiento y dejar cualquier cosa para cambiar mi vida. No se si para mejor o peor pero gran parte de las cosas importantes de mi vida han sido producto de "mis venas" y que yo recuerde, no me arrepiento porque disfruto muchísimo cuando me dejo llevar por estos impulsos.

Desde pintar un cuadro o renovar un mueble a elegir al hombre de mi vida. Sí, sí,cuando me fije en mi cari la primera vez, me dio la vena de tenía que ser para mi y oye que no paro hasta que lo consigo. Mi cari que tiene una mente organizada no puede conmigo y se pone a temblar cada vez que le hablo de alguna de mis venas. 

Las venas pueden durar un día o meses si se trabaja bien en ellas. La idea es inmediata pero a veces conllevan un montón de trabajo y estudio detrás. Lo primero que hago es apuntarla en un papel para que no se olvide o deje de ser atractiva y a partir de ahí las venas se convierten en sueños, unos más grandes y otros más pequeños y para hacerlos realidad solo tengo que dejarme llevar... cuando me da la vena.

Y a ti ¿que vena te ha dado últimamente?

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