2 abr. 2014

Soy lo que como

Hace unos meses me leí el libro de Michael Pollan, Saber Comer (Food Rules). Recoge todos los consejos sobre alimentación sana en 64 reglas básicas descritas de forma breve y directa. Resulta fácil de recordar o cuanto menos fácil de consultar. Aunque como dice el mismo autor, no hace falta recordarlas todas.

La verdad es que no sabía por qué me dio por comprar el libro, ahora lo se. Mi subconsciente me estaba pidiendo que me cuidara porque sabía (el subconsciente es muy sabio) que unos meses después me enteraría de que mi colesterol estaba creciendo y aunque no ha llegado a considerarse alto del todo pronto lo hará si no cambio mis hábitos.

"Hábito". El único hábito que sigo es el de no tener hábitos. Soy un desastre, ya lo he dicho más veces. Podría definirme como instantánea, intensa y fugaz... y aunque dicho así parece sonar hasta bien, lo cierto es que lo que significa es que cuando me viene algo a la cabeza me pongo con ello en seguida y no paro, sólo vivo para esa cosa y al final me canso y toda esa pasión con la que estaba haciendo lo que hacía se evapora hasta que aparece otra cosa y la historia se repite. Es un rollo.

No es que deje de gustarme lo que hacía o que ya no sea tan buena idea como me pareció al principio, simplemente deja de resultarme apasionado hacerlo. Lo mismo pasó cuando leí el libro de Pollan: me puse a cocinar, a seleccionar alimentos  e incluso cambié los alimentos de mi despensa. Pero me cansé.

Ahora no me queda más remedio que volver a retomar los consejos del libro y he pensado apoyarlos con algunas láminas motivadoras para hacerlo. Igual, si las veo en la cocina día tras día, hora tras hora consigo no olvidarme de cuidarme.



Vale, si no habéis leído a Pollan, la expresión Come Comida puede parecer un poco tonta pero no lo es. Pollan habla de sustancias comestibles no alimentarias para referirse a muchos productos del Super, vamos, la comida basura de toda la vida. 

Todavía estoy decidiendo si la pongo en castellano o en la lengua de Shakespeare porque me gusta de las dos formas.


Estas tres manitas indican las raciones correctas que debemos comer según que alimento. Las porciones de alimentos suelen ser demasiado grandes pero hay una forma práctica para calcularlas. Una porción ideal de carne o pescado es la que cabe en la palma de tu mano. Una porción de fruta fresca es de el tamaño de un puño y una ración de arroz o pasta debe caber en una mano. 

La verdad es que utilizando estas láminas podemos tener presente en la cocina de una forma chula y decorativa que tenemos que cuidarnos y ponernos muy sanotes. 

Si os gustan podéis encontrarlas pronto en la shop de Mamá Josefa.


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